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La vía global de la caquexia: Módulo 1. Detección precoz de la caquexia

Este es un resumen de una presentación del profesor Barry Laird, doctor en Medicina, que puedes consultar aquí. Antes de participar, le rogamos que lea nuestra información sobre formación médica continuada (FMC) y declaración de intereses, que puede consultar aquí.

Esta actividad cuenta con el apoyo de una subvención independiente para la formación médica concedida por Pfizer. Este programa de formación en línea ha sido diseñado exclusivamente para profesionales sanitarios de EE. UU.

Resumen clínico clave – Módulo 1

La caquexia oncológica es muy prevalente, pero suele identificarse demasiado tarde, a menudo solo tras una pérdida de peso grave y un deterioro funcional. Reconocer la caquexia en una fase más temprana, antes de que se produzca una pérdida muscular progresiva e irreversible, abre una ventana crucial en la que las intervenciones multimodales aún pueden modificar la trayectoria del paciente y preservar su tolerancia al tratamiento antineoplásico sistémico. La caquexia afecta hasta al 80 % de los pacientes con cáncer avanzado y contribuye al 20-30 % de las muertes relacionadas con el cáncer.

Criterios diagnósticos de un vistazo

Según el consenso internacional de Fearon et al., la caquexia oncológica se diagnostica si un paciente cumple cualquiera de los tres criterios alternativos siguientes (no se trata de una lista de comprobación):

  • Pérdida de peso involuntaria >5 % en los últimos 6 meses, en ausencia de inanición simple.
  • IMC <20 kg/m² más pérdida de peso continuada >2 %.
  • Sarcopenia más pérdida de peso continuada >2 %.

Un paciente puede presentar una caquexia oncológica clínicamente significativa a pesar de tener un IMC normal y un estado funcional conservado. Por ejemplo, una pérdida de peso corporal involuntaria del 6,1 % en 3 meses en un paciente con un IMC normal de 24,3 kg/m² establece el diagnóstico de forma definitiva.

Pensar en la trayectoria, no en el peso de hoy

Una única medición del peso, de forma aislada, no revela nada sobre la trayectoria metabólica del paciente. Un IMC normal no excluye la caquexia oncológica. Determinar siempre:

  • El peso actual y el peso anterior (concretamente, en los últimos 6 meses).
  • El porcentaje de pérdida de peso involuntaria.
  • El IMC actual.
  • El grado de pérdida de peso ajustado por el IMC.

Interpretar el grado de pérdida de peso en el contexto del IMC del paciente proporciona un indicador muy predictivo de la supervivencia y de la gravedad del cuadro.

La caquexia es una trayectoria, no un acontecimiento terminal

La caquexia se desarrolla a lo largo de un continuo, y su identificación precoz abre una ventana para un tratamiento eficaz:

  • Precaquexia: pérdida de peso ≤5 %, acompañada de anorexia y alteraciones metabólicas iniciales.
  • Caquexia: cumple los criterios de consenso, o presenta una ingesta reducida con inflamación sistémica, pero sigue respondiendo a la intervención multimodal.
  • Caquexia refractaria: se caracteriza por un catabolismo avanzado, un estado funcional bajo y una esperanza de vida inferior a 3 meses, y en ella el tratamiento se dirige exclusivamente a los síntomas.

No toda pérdida de peso es caquexia

La caquexia oncológica no puede revertirse por completo únicamente con soporte nutricional convencional. Estos cuadros se solapan con frecuencia, y la sarcopenia secundaria provocada por la enfermedad y la inflamación puede aparecer como parte de la caquexia oncológica.

Característica Caquexia oncológica Sarcopenia primaria asociada a la edad Desnutrición / ingesta reducida Pérdida de peso relacionada con el tratamiento
Factor causal predominante Alteración metabólica inducida por el tumor más ingesta reducida Masa o fuerza muscular bajas por envejecimiento, inactividad o enfermedad Ingesta insuficiente, absorción deficiente o barrera mecánica Náuseas, mucositis, alteración del gusto, diarrea, fatiga
Inflamación sistémica Habitualmente presente (↑ PCR, ↓ albúmina) Variable, a menudo ausente Ausente, salvo que coexista un proceso secundario Variable, a menudo ligada al momento del tratamiento
Respuesta a la nutrición por sí sola No puede revertirse por completo Parcial, con ejercicio de fuerza Reversible una vez restablecida la ingesta Habitualmente reversible una vez controlados los síntomas
Indicios clínicos La pérdida continúa a pesar de una ingesta adecuada; saciedad precoz Masa muscular baja con peso estable Barrera identificable para la ingesta La pérdida sigue el ciclo de tratamiento

Cuando el cribado es anómalo: evaluar

CRIBAR → EVALUAR → DOCUMENTAR → ACTUAR/DERIVAR

Una vez detectada una anomalía, realizar una evaluación clínica estructurada que abarque estos cinco ámbitos:

  • Ingesta nutricional: comparar las raciones habituales con la ingesta actual, anotar los días de ingesta reducida y utilizar herramientas de cribado validadas (p. ej., MUST, PG-SGA SF).
  • Síntomas de impacto nutricional: identificar barreras tratables, como la saciedad precoz, las alteraciones del gusto, las náuseas, el estreñimiento y el dolor.
  • Masa muscular y función física: utilizar el índice de músculo esquelético en L3 a partir de las TC de estadificación ya disponibles, el perímetro braquial o la fuerza de prensión manual. Evaluar el estado funcional según la escala ECOG, la velocidad de la marcha o la prueba Timed Up and Go (TUG).
  • Inflamación sistémica: comprobar las concentraciones de PCR y albúmina, o calcular la puntuación pronóstica de Glasgow modificada (mGPS) para distinguir la caquexia de la desnutrición simple.

Documentar para que el reconocimiento se traduzca en acción

Un diagnóstico no documentado no puede desencadenar una respuesta multidisciplinar. Asegurarse de que la historia clínica del paciente recoja:

  • El porcentaje de pérdida de peso y el periodo de tiempo concreto.
  • El IMC actual y el grado de pérdida de peso ajustado por el IMC.
  • Un diagnóstico formal de caquexia y su estadio clínico.
  • Los hallazgos nutricionales, funcionales e inflamatorios relevantes.
  • El plan de derivación multidisciplinar y la reevaluación programada.

Del reconocimiento a la acción

Reconocer la pérdida de peso debe modificar de inmediato el plan de tratamiento. Actuar significa completar una evaluación estructurada e iniciar intervenciones multidisciplinares. No significa simplemente anotar el peso y esperar, aconsejar al paciente que se limite a comer más calorías o aplazar la intervención hasta que el estado funcional se deteriore de forma irreversible.

Tres medidas para la próxima consulta

  • 1. Preguntar por el peso de hace 6 meses. La cifra de hoy, por sí sola, no dice nada. Determinar el peso anterior para calcular el porcentaje de pérdida de peso y revelar la trayectoria.
  • 2. No dejarse tranquilizar por un IMC normal. Puede haber caquexia clínicamente importante en pacientes con un IMC dentro del rango normal o de sobrepeso. Clasificar el grado de pérdida de peso en función del IMC.
  • 3. Ponerle nombre y documentar el estadio. Registrar «caquexia» en la lista de problemas es el desencadenante necesario para la evaluación, la derivación y el seguimiento.

El reconocimiento solo importa si cambia el plan.

Referencias

  1. Fearon K, et al. Definition and classification of cancer cachexia: an international consensus. Lancet Oncology. 2011;12(5):489-495.
  2. Martin L, et al. Diagnostic criteria for the classification of cancer-associated weight loss. Journal of Clinical Oncology. 2015;33(1):90-99.
  3. Muscaritoli M, et al. ESPEN practical guideline: clinical nutrition in cancer. Clinical Nutrition. 2021;40(5):2898-2913.
  4. Arends J, et al. Cancer cachexia in adult patients: ESMO Clinical Practice Guidelines. ESMO Open. 2021;6(3):100092.

La información es correcta a fecha de publicación.